miércoles, 16 de enero de 2013

EL “NIRVANA” CRISTIANO.



Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios;
 para vergüenza vuestra lo digo.
1ª Corintios 15:34
Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes,
Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.
Efesios 5:14.
No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía
con la imposición de las manos del presbiterio.
1 Timoteo 4:14.


Hoy vivimos como anestesiados, y en un "Nirvana" espiritual que hace del cristianismo en el mundo, un montón de cenizas, cuando fue y es, el fundamento forjador de la vida humana en su mejor expresión posible. El orgullo y la desidia han desencadenado éste destrozo.

El temor a los hombres ha sustituido al temor a Dios. El orgullo y la incuria espiritual producto de este, ha realizado su obra, tal como la serpiente hizo con Adán. Sin acatamiento a Dios, sin humillación y obediencia ante su grandeza y poder, nos asustamos y nos sometemos a lo que no es nada.

Y a los que queden de vosotros infundiré en sus corazones tal cobardía, en la tierra de sus enemigos, que el sonido de una hoja que se mueva los perseguirá, y huirán como ante la espada, y caerán sin que nadie los persiga. (Levítico 26:36).

Convivimos con la moda del pensamiento moderno. Con el orgullo de no ser menos que las gentes del mundo aceptamos los vicios al uso: la desidia, el alcohol, los espectáculos que se dicen ser cultos y no son sino telón abierto de miserias, el cristianismo flojo y mixtificado, la promiscuidad defendida como una vía legítima del sexo... tolerancia cobarde, que no es tolerancia, sino cobardía. Esta forma de enfocar, fuera de Cristo, la filosofía de la vida, trae los males que vemos en la sociedad y los dolores y destrucción que aporta al caos general.

Nadie fue más humilde que Jesús, y nadie fue más beligerante que El cuando se trataba de asuntos del Padre. Arrojó a los mercaderes del templo. Denostó públicamente a los falsos religiosos y a sus adulterios espirituales; a Herodes llamó raposa. Se dejó adorar por el ciego al que curó... 

Él fue lo más natural que se pueda imaginar, y así se comportó, despreciando las costumbres que los rabinos convertían en mandamientos de Dios cuando eran solo mandamientos de hombres.

El no dejó de ejercer la mayor humildad ni aún cuando se declaró Hijo de Dios, Maestro, Señor... y envió a fariseos y doctores a aprender en las Escrituras, como Dios querían que fuesen conocidas. Id, pues, y aprended lo que significa: misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento. (Mateo 9:13).

Cuando el hombre no se humilla ante el formidable poder de la palabra de Dios, será humillado, hasta límites insospechados por el espíritu del mundo. La separación de Dios, por parte del ser humano, lo esclaviza a todos los vicios y querencias. Nadie diga que no se da cuenta, y que los mandamientos del Señor no sean el único camino recto y provechoso para la persona.

AMDG 

2 comentarios:

  1. EL MUNDO CAMBIÓ, LOS PARADIGMAS SON OTROS...
    PERO QUIÉNES CONOCEN EL AMOR DE DIOS, NO OLVIDAN SUS MANIFESTACIONES PERMANENTES.

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  2. Diríase que hay hoy día pocos practicantes de la fe cristiana; y a su vez, de entre los pocos practicantes, pocos realmente creyentes.

    Lo cual no es sino una consecuencia de aquello de Jesús: "Muchos serán los llamados y pocos los elegidos".

    Me parece.

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