
Velad debidamente, y no pequéis; porque
algunos no conocen a Dios;
para vergüenza vuestra lo digo.
1ª Corintios 15:34
Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes,
Y levántate de los muertos, Y te
alumbrará Cristo.
Efesios 5:14.
No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía
con la imposición de las manos del
presbiterio.
1 Timoteo 4:14.
Hoy vivimos como anestesiados, y en un
"Nirvana" espiritual que hace del cristianismo en el mundo, un montón
de cenizas, cuando fue y es, el fundamento forjador de la vida humana en su
mejor expresión posible. El orgullo y la desidia han desencadenado éste
destrozo.
El temor a los hombres ha sustituido al
temor a Dios. El orgullo y la incuria espiritual producto de este, ha realizado
su obra, tal como la serpiente hizo con Adán. Sin acatamiento a Dios, sin
humillación y obediencia ante su grandeza y poder, nos asustamos y nos
sometemos a lo que no es nada.
Y a los que queden de vosotros infundiré
en sus corazones tal cobardía, en la tierra de sus enemigos, que el sonido de una hoja que se mueva los perseguirá,
y huirán como ante la espada, y caerán sin que nadie los persiga. (Levítico 26:36).
Convivimos con la moda del pensamiento
moderno. Con el orgullo de no ser menos que las gentes del mundo aceptamos los
vicios al uso: la desidia, el alcohol, los espectáculos que se dicen ser cultos
y no son sino telón abierto de miserias, el cristianismo flojo y mixtificado,
la promiscuidad defendida como una vía legítima del sexo... tolerancia cobarde,
que no es tolerancia, sino cobardía. Esta forma de enfocar, fuera de Cristo, la
filosofía de la vida, trae los males que vemos en la sociedad y los dolores y
destrucción que aporta al caos general.
Nadie fue más humilde que Jesús, y nadie
fue más beligerante que El cuando se trataba de asuntos del Padre. Arrojó a los
mercaderes del templo. Denostó públicamente a los falsos religiosos y a sus adulterios espirituales; a Herodes llamó raposa. Se dejó adorar por el ciego al que curó...
Él
fue lo más natural que se pueda imaginar, y así se comportó, despreciando las
costumbres que los rabinos convertían en mandamientos de Dios cuando eran solo mandamientos de hombres.
El no dejó de ejercer la mayor humildad
ni aún cuando se declaró Hijo de Dios, Maestro, Señor... y envió a fariseos y
doctores a aprender en las Escrituras, como Dios querían que fuesen conocidas. Id, pues, y aprended lo que significa: misericordia quiero, y no sacrificio.
Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento. (Mateo 9:13).
Cuando el hombre no se humilla ante el formidable poder de la palabra de Dios, será humillado, hasta límites
insospechados por el espíritu
del mundo. La separación
de Dios, por parte del ser humano, lo esclaviza a todos los vicios y querencias.
Nadie diga que no se da cuenta, y que los mandamientos del Señor no sean el único
camino recto y provechoso para la persona.
AMDG
EL MUNDO CAMBIÓ, LOS PARADIGMAS SON OTROS...
ResponderEliminarPERO QUIÉNES CONOCEN EL AMOR DE DIOS, NO OLVIDAN SUS MANIFESTACIONES PERMANENTES.
Diríase que hay hoy día pocos practicantes de la fe cristiana; y a su vez, de entre los pocos practicantes, pocos realmente creyentes.
ResponderEliminarLo cual no es sino una consecuencia de aquello de Jesús: "Muchos serán los llamados y pocos los elegidos".
Me parece.